ORQUIDEAS

                                                                  

                                                                 Orquídeas 


Que son las orquídeas 

Las diferencias entre ellas son tan grandes que difícilmente podríamos pensar que son “parientas”, orquídeas en forma de estrellas de mar, orquídeas con barbas, con pelos, orquídeas brillosas, otras fabricadas casi de cera, orquídeas rojas, orquídeas moradas, blancas, moteadas, amarillas, rosa pálido, verdes; orquídeas que simulan abejas o mariposas o delicados pensamientos, orquídeas araña, orquídeas aromáticas, apestosas o sin olor; unas diminutas otras gigantescas; zapatillas de dama, formas de tulipán, cara de mandarín, nudo, erizo… un festejo de formas, colores y tamaños.


Características de la orquídeas 


se caracterizan por las flores de colores que combinan muy bien con otras plantas como el cyclamen; además, son auténticos centros de recepción de agentes polinizadores.


Como se reproducen las orquídeas 


Rodeada de mitos y misterio, la orquídea se ha relacionado con el amor  y el erotismo desde sus principios. Su nombre viene del griego y significa testículos por los dos pequeños tubérculos (almacenes de alimento) que algunas orquídeas europeas ostentan en sus raíces. De ahí que se le atribuyan propiedades afrodisíacas. Sin embargo su relación con el amor humano es un mito y su verdadera maravilla reside en sus complejas formas de reproducción.


De las aproximadamente 25,000 especies, cada una de las cuales tiene una forma, una fragancia, un tamaño y un color diferente y además de todo esto requiere de un polinizador determinado. Esto representa un grado de evolución sin igual en el reino vegetal. La conformación de los órganos sexuales de cada especie se adapta  al instrumento polinizador de una abeja, avispa, colibrí, mosca, mariposa especifica y ningún otro individuo podrá lograr la reproducción de esa flor, ¡ni siquiera un primo cercano!


Las flores primitivas, en términos evolutivos, tales como la rosa o la margarita, no han desarrollado ninguna especificidad en sus relaciones amorosas. Con señalada ligereza se dejan polinizar lo mismo por el viento, la lluvia o la gravedad, como por cualquier insecto feo, guapo, gordo, flaco que ande de paso. La distinguida y discreta orquídea, en cambio, establece relación definitiva y a veces de mutua dependencia con una sola especie. Tan vital es esta relación que si por alguna razón el polinizador de alguna orquídea desaparece la flor desgraciadamente ya no podrá llegar a reproducirse y su especie probablemente se extinguirá.

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